Dieta Mediterránea, aceite y mucho más
La asociación entre dieta mediterránea y aceite de oliva es célebre, pero
no sólo de jugo de aceituna se compone el régimen del Mare Nostrum. La cercanía
del mar define los elementos de la cocina y, en este caso, se convierte así
en una verdadera forma de vida.
El aporte energético proviene de las legumbres, la pasta y las carnes (asadas
y a la plancha, nunca fritas). Los pescados no pueden faltar en una gastronomía
de litoral, así como hortalizas y verduras, preferentemente crudas y en ensalada.
Para el postre y entre las comidas principales, la fruta debe estar presente.
Además de los alimentos, los horarios y el clima también tienen su sitio.
La comida debe realizarse pasada el mediodía, y la cena un par de horas antes
de irse a la cama. Las sobremesas y las siestas toman un papel relevante.
La cantidad de comida en ningún caso ha de ser excesiva y es necesario tomarse
cierto tiempo en la mesa después de comer.
En resumen, la dieta mediterránea es más que una forma de alimentarse, es
una forma de entender la vida, con sus pausas y sus satisfacciones.